
Mire usted:
De tener su cerebro el tamaño de su boca -tal vez con la mitad sobrara- y con mucho esfuerzo, el dinero de su padre el banquero y el apoyo incondicional de un buen psiquiatra, es posible que hubiera aprendido usted a pensar, míster Lagerfeld, aunque personalmente lo dudo. Un señor que pierde 36 kilos en un año -estando ya escuchimizado- sólo por ponerse las prendas de una diseñadora de moda, es porque ha nacido tonto del haba, por mucho dinero que tuviera su progenitor.
De tener su cerebro el tamaño de su boca -tal vez con la mitad sobrara- y con mucho esfuerzo, el dinero de su padre el banquero y el apoyo incondicional de un buen psiquiatra, es posible que hubiera aprendido usted a pensar, míster Lagerfeld, aunque personalmente lo dudo. Un señor que pierde 36 kilos en un año -estando ya escuchimizado- sólo por ponerse las prendas de una diseñadora de moda, es porque ha nacido tonto del haba, por mucho dinero que tuviera su progenitor.
Aunque los ricos, como el dinero lo lustra todo, cuando les nace un niño tonto del haba le llaman genio, por eso del qué dirá Pitita Sánchez-Almendralejo de Zúñiga, qué pensarán los Gonzálvez de Quirós -de los Gonzálvez de Quirós de toda la vida- y qué será de nuestro prestigio. Por eso a usted le dijeron que era un genio, lo pusieron a dibujar trapos, le dieron la profesión de modisto, le tocaron las palmas en cuatro tablaos, usted se lo creyó -todos los tontos se lo creen-, se puso un peluquín blanco, gafas de 24 pulgadas -Illanes tenía unas parecidas hasta que su madre las tiró a la basura-, se creyó la reina del mambo y ahora se cree con derecho a meterse con todas las gordas del mundo, siendo como son mayoría, o con lo que usted entiende por gordas, que viene a ser lo que el populus romanus entiende por tía buena, o sea, todo aquella mujer que pase de la talla 40 y no supere la 70. Ya sabemos que usted no diseña tallas más allá de la 38, una prueba más de la carencia de masa gris en su cuadrado cráneo.
Mire usted, míster Lagerfeld, al menos por mi pueblo no aparezca usted ni por equivocación, porque le vamos a dar matarile en cantidad y en calidad. Yo el primero, aunque esté feo correr a gorrazos a un niño malito. ¿Y dice usted que las mujeres que critican a las modelos afiladas, por aplicar una expresión suave, es porque tienen envidia? ¿Porque están todo el día sentadas en el sofá comiendo patatas fritas? ¿Pero usted sabe lo que es una mujer, y menos una patata frita, míster Lagerfeld?
Mire usted, ¿no será posible que su acomplejada mente, viéndose en el cuerpo de un hombre y no en el de una mujer, haya desarrollado un rencor africano hacia las mujeres, hacia todo aquello que usted deseó ser y sabe que nunca será? ¿Es por eso que para usted la mujer perfecta es aquélla que no tiene forma, que no tiene curvas, que no tiene nada de eso que usted, en lo más íntimo, siempre quiso tener y nunca tendrá? ¿No será usted lo que el populus romanus llama un mariquita resentío? ¿Por eso arremete contra las mujeres normales llamándolas envidiosas?
Mire usted, míster Lagerfeld, a usted no le gustan las mujeres gordas, ni las rellenitas, ni las flacas, ni las escuálidas, ni siquiera los espantapájaros, a usted sencillamente le gustan los hombres, y tiene derecho a ello, oiga, pero deje en paz a las mujeres normales, a ésas que nos gustan a todos los hombres que no nos fijamos en usted como no sea para reírnos de su patético y estirado porte de pijo de alta cuna. Diga usted lo que diga, los hombres vamos a seguir disfrutando al ver mujeres gorditas, con formas de mujer, con generosidad de carnes y curvas. Mujeres vestidas normalmente, con faldas o pantalones, con escotes o sin ellos, no con aquel vestido que usted diseñó imitando a un coche con una parrilla de radiador y un parachoques. Después de diseñar eso, ¿pretende usted que alguien lo tome en serio? No, mire usted, no, el dinero no da para tanto.
Es duro ver su acartonado rostro riendo como si tal cosa, tan duro como oír sus comentarios contra las mujeres normales y ver que nadie toma medidas contra usted, míster Lagerfeld, con lo que padece nuestra juventud con la anorexia, pero más duro aún resulta ver en una foto a mujeres tocándole las palmas y riéndole las gracias a un gilipollas que en el fondo de su corazón, si lo tiene, les guarda un odio y una envidia feroces. Usted no es un modisto, usted es un pintatrapos con ínfulas de aristócrata, míster Lagerfeld. Por si acaso, no aparezca nunca por mi pueblo.
César Lamara
César Lamara
Te has pasao, Lamara, te has pasao tres pueblos. ¿Ahora metiéndote con los niños malitos? ¿No ves que el chaval no es normal? ¿No le ves la boca? ¿No te da lástima gastar esa mala leche con un pobre muchacho que debería estar cobrando una paga del Gobierno de Mónaco, hombre?
ResponderEliminarY meterte con mis gafas... sacar a relucir mi intimidad en este glob que por caridad no te cierro... Vamos, no te lo perdono.
Y amenazarlo con darle matarile... Capaz serías, a un pobre disminuido. Qué vergüenza, Lamara, estás cayendo cada vez más bajo.
Y vosotros, los seguidores, seguid jaleándolo, que cualquier día comete un crimen.
jajaja mi querido escritor con la ironia fina de todo excelente genio.
ResponderEliminarQue bien lo has dicho y pensado, pobres de nosotras las mujeres hermosotas que no encontramos talla después de la 42.
Muchas criticas tendrían que llevarse estos modistos escualidos, lo vi en París en persona, no se quita el guante ni para soñar con sus afiladas modelos.
Un fuerte abrazo
"Mire usted, ¿no será posible que su acomplejada mente, viéndose en el cuerpo de un hombre y no en el de una mujer, haya desarrollado un rencor africano hacia las mujeres, hacia todo aquello que usted deseó ser y sabe que nunca será? ¿Es por eso que para usted la mujer perfecta es aquélla que no tiene forma, que no tiene curvas, que no tiene nada de eso que usted, en lo más íntimo, siempre quiso tener y nunca tendrá? ¿No será usted lo que el populus romanus llama un mariquita resentío? ¿Por eso arremete contra las mujeres normales llamándolas envidiosas?"
ResponderEliminarY olé!!!!
Te doy las gracias por la parte que me toca,pero me gustaria que ha este señor le hicieran como al protagonista de "LA NARANJA MECANICA" que le obligaran a ver imagenes de todas estas niñas de corta edad que lucen sus esqueleticos cuerpos y el sufrimiento de muchos padres viendo como sus niñas se consumen para poder lucir un asqueroso modelito de estos diseñadores...¿diseñadores de que?...diseñan el camino para destrozar la vida de muchas jovenes y no tan jovenes,para cumplir lo que ellas llaman sueño,se me rompe el alma cuando veo una chica de 20 años preciosa con el semblante teñido de ojeras azules y mejillas palidas,y lo peor de todo esque se sienten guapas y en realidad son la sombra de esa preciosa mujer que ha truncado su vida por calzarse un modelito que solo lo pueden calzar chicas con cuerpos trasparentes ...
ResponderEliminarGRACIAS CESAR LAMARA!!!!!
UN BESO.
Muy interesante y da mucho que pensar, tenemos muchas cosas que reflexionar.
ResponderEliminarBesazos
Señor Illanes, no exagere, hombre, que no llegará la sangre al río, y César Lamara ha estado “sembrao”, como de costumbre; lo suyo es la fina ironía y nadie se ha muerto todavía por ello. No seamos catastrofistas que con el calendario Maya y el 2012 a la vuelta de la esquina, ya tenemos bastante. No dirá usted que este señor Lagerfeld diseña trapos para mujeres, sino para auténticos chupa chups. Además, yo, al sabio populus romanus no le discutiría ni una coma. Alguien que tiene el descaro de decir que ama a las mujeres y quiere embellecerlas, y luego suelta estas patadas de burro, no se merece otra cosa, claro que lo único que no le ha adelgazado es la boca, que la sigue teniendo muy grande y eso con la estricta dieta que sigue, seguro que tiene un déficit grave de azúcar, esa sustancia tan necesaria para las neuronas. Éste y otros diseñadores del estilo cada vez hacen ropa para mujeres con menos formas, las quieren, sí, pero tan etéreas que un día saldrán a la pasarelas los vestidos desfilando solos. Si fuera por él, a las mujeres que superamos ampliamente la talla 42, nos vestiría con una carpa de circo.
ResponderEliminarLo peor de todo, es el mensaje que les están dando a las jóvenes. Así que no puedo hacer otra cosa que aplaudir la epístola de César Lamara. La leí al poco de ser publicada en el blog, pero, con unas cosas y otras, se me ha ido pasando el tiempo, imperdonable.
Un abrazo,
Margarita
Justa y necesaria tu epístola... pocas cosas son peor que un payaso faltón... aunque entre esas pocas cosas desde luego habría que hacer mención especial a los que poco tienen de títeres y mucho de titiriteros, que mueven al son de las grandes ventas, los hilos de los payasos que en demasiadas ocasiones (no siempre ni mucho menos), habitan las pasarelas ...
ResponderEliminarUn saludo.
Este tío con pintas de lagartija nos va ha enseñar de belleza femenina. No, no quiere mi madre. En un mundo donde tantísima gente pasa hambre sin pretenderlo este tipejo quiere fomentar el ayuno. Pues ¡hala! Que predique con el ejemplo.
ResponderEliminarY que nada que los hombres las prefieren como son, que co... y una mujer escuálida por que sí eso como que espanta, aquí en mi pueblo y en la última pasarela de Milán.
Bravo señor Lamara, tú habla y no hagas caso a Illanes.
...traigo
ResponderEliminarsangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...
desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ
TE SIGO TU BLOG
CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...
AFECTUOSAMENTE:
JOSE ANTONIO
DESEANDOOS UNAS FIESTAS ENTRAÑABLES DE NAVIDAD 2009 ESPERO OS AGRADE EL POST POETIZADO DE CREPUSCULO.
José
ramón...
¡Hola José Antonio!
ResponderEliminar¡¡FELIZ AÑO NUEVO QUERIDO AMIGO!!
Que el mayor de los éxitos coronen tu vida y la conviertan en la cuna donde descansan tus anhelos...
De todo corazón.
Besos y cariños
¡Jesús! Cómo he disfrutado tu entrada, qué manera de soltar verdades. Chapó. Eres un artista del pensamiento y la palabra.
ResponderEliminarVolveré.
Saludos.